Trabajar los derechos de la infancia en la escuela es crucial porque convierte a los niños en ciudadanos críticos y participativos, asegura su desarrollo integral (físico, emocional y social), fomenta el respeto y la tolerancia, y convierte la escuela en un espacio donde los derechos se viven y no solo se aprenden, formando una base para una sociedad más justa y humana.
Beneficios para el alumnado
Autonomía y pensamiento crítico: Les da herramientas para entender su entorno, tomar decisiones y defenderse, fomentando la autoconfianza.
Desarrollo integral: Asegura condiciones para un desarrollo pleno en todos los aspectos (físico, psicológico, social).
Participación activa: Los involucra en la vida escolar y social, permitiéndoles ser agentes de cambio y defensa de sus derechos.
Conocimiento y protección: Les enseña a reconocer situaciones de riesgo y qué hacer si sus derechos son vulnerados.
Beneficios para la comunidad educativa
Marco educativo sólido: Proporciona una base para mejorar la calidad educativa y los currículos.
Clima escolar positivo: Crea ambientes de respeto, tolerancia y justicia, fortaleciendo los valores democráticos.
Implicación familiar: Fomenta la colaboración entre la escuela y las familias a través de actividades solidarias y de concienciación.
Beneficios para la sociedad
Ciudadanía responsable: Prepara a las nuevas generaciones para ser ciudadanos participativos, conscientes y comprometidos con un mundo más sostenible.
Logro de objetivos globales: Contribuye a metas de derechos humanos y Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
En resumen, trabajar los derechos en la escuela va más allá de la enseñanza; es transformar nuestro centro educativo en un espacio vivo donde se aprenden, se defienden y se ejercen los derechos día a día.
Como cada año, el alumnado de Infantil, es el encargado de transmitir por el resto del centro, como ejercer los derechos, como son tenidos en cuenta en el resto del mundo y las obligaciones con respecto a los mismos.



























